Los ultimos tiempos se han caracterizado por la explosión controlada de virtudes en las ciudades europeas, por las que compiten sin duda en el mundo.
La necesidad de viajar por negocios, por placer o simplemente por estudios, implicó a los actores de la vida en el globo, y lo que antes era sueño de unos pocos, ahora se ha convertido en realidad de muchos.
Se ha establecido un ranking inconfeso en, boca de quienes las distinguen por sus simples características.
Para mí, este sería el orden, entre las que conozco.
PARIS
Se dijo ciudad de la Luz y con muy buen criterio. No por su luminosidad intrínseca en la que no es aventajada, sino por la otra luz que irradia; la de sus vanguardias, sus culturas múltiples, la de los lienzos de sus impresionistas...
Pasear por sus calles te retrotrae a otros tiempos sin duda mejores para la creatividad y el progreso aunque éste esté ahora desbocado.
Llegar no tiene ningún misterio, a bordo de cualquiera de los cientos de aviones que aterrizan allí cada día. Instalarse, sin tener que echar mano de billetes de quinientos euros, es sencillo si como yo cuentas con la ayuda inestimable de algún amigo que te precedió. Me mandó a un hotel familiar junto a la Rue d'Alésia pegando al Boulevard Periphérique. Hotel Chatillon, nada de lujos, nada de exquisiteces, pero una tranquilidad que se agradece en esta ciudad y un desayuno en el que tan solo el olor a croissants recién hechos ya te alimenta. Algún día volveré.
Paris ofrece muchos establecimientos de este tipo, regentados por la familia en la que a falta de lujos cuidan los detalles.
El Metro en Paris te soluciona cualquier desplazamiento pero antes, en una vuelta por los alrededores descubrí el paque de Montsouris, pequeño, bello, elegante... a la inglesa refugio de grandes artistas. Cerca también la Cité Internationale Universitaire, representación estudiantil de muchos países de todo el mundo, entre ellos España, para recorrer y admirar sus edificios. Por los alrededores de Montsouris aún se pueden ver callejuelas empedradas como la rue des Artistes y St-Yves. Una mirada retrospectiva.
De punta a punta para plantarte en La Défense a bordo del RER, dominada por un arco futurista obra del danés Otto von Spreckelsen, que aglutina lo que en su momento debió de ser lo más IN de la ciudad. Espacios abiertos en medio de torres de oficinas de negocio Elf, Fiat, Manhattan, Gan... a imagen y semejanza neoyorquina.
Montmartre, es para mi especial. La Butte, como la llaman los parisinos, fue Comuna hasta el 23 de mayo de 1871 y conservó su primacía literaria y artística en la capital hasta el advenimiento de la Primera Gran Guerra. El café Lapin Agile, Moulin Radet, Cimetière St.Vicent, el pequeño funicular que desciende por la colina y la pce. du Tertre son iconos del pequeño barrio el 18º, dominado por el Sacré Coeur, la iglesia erigida por suscripción popular. Muy próximo está Pigalle con su inigualable Moulin Rouge.
Mas hacia el Este en el Quartier 19 la Villette con su Canal de St.Martin, navegable y en parte subterraneo, con sus exclusas, las barandillas de hierro y las hileras de árboles que ven pasar las barcazas, confieren a este punto un aire especial. En si, la Villete es solo un parque temático de la ciencia, pero el canal que lo inunda y reaparece junto a la Bastilla, termina engrosando las aguas del Sena. De tarde en tarde reaparece una barcaza y en el tiempo que tarda en desaparecer, te has visto transportado a principios de siglo pasado.
La plaza de los Vosges, muy cercana, también es una remembranza. Pasear por ella, por sus soportales, es jugar con la posibilidad de toparte con Victor Hugo, casi nada. La plaza mas antigua de Paris, testigo de tantas y tantas efemérides... Se encuentra en el Barrio de Le Marais, plagado de hotelitos, refugio de nobles y también de acaudalados judios. Contiene un comercio exquisito, cuidado, regido por gente atenta.
Infinitos Museos darían para recorridos eternos, sin dejar de admirar bellezas. El más famoso de París, El Louvre, está a pocos metros de allí, siguiendo la Rue de Rivoli, dispuesto a engullirte por espacio de muchas, muchas horas.
Unos pasos más y L'Ile de la Cité acoge a Notre Dame y la Conciergerie con su pasado tenebroso de guillotinas que aloja en su interior La Sainte Chapelle, auténtica maravilla de arte gótico de la que uno no quisiera salirse nunca. Una islita en el Sena que junto a la de St.Louis, constituyen un rincón imprescindible.
Cruzar a la otra orilla es darte de bruces con el Quartier Latin y su St.Germain-des-Prés, reductos ancianos, entrañables del París más antiguo posible.
Hace tiempo que nos dió la hora de comer y hay que hacer un alto en el camino. En este punto son muchas las recomendaciones, a elegir según el presupuesto. Empiezo hablando maravillas de la cocina francesa, vanagloriada en exceso a veces, pero para los latinos que valoramos y mucho el acto de comer significa deleitarse en momentos de gloria. En esto, las grandes ciudades europeas se caracterizan por atender a todos los paladares. Allí nos encontramos con pequeñas casas de comidas, bistrots y hasta kebabs geniales, pero también lugares inmundos como en todas partes.
Mi recomendación primera, en plan corriente, para el Rte. de la Rue du Commerce. empezando por su emplazamiento en una casa con su patio de vecinos y sus mesas instaladas en las balconadas que lo rodean. Mientras los pajarillos revolotean a tu alrededor, una legión de camareros muy dispuestos anotan la comanda y te la sirven enseguida. Hemos estado dos veces aunque con resultado desigual, pero siempre bien, a un precio ajustado si no se desbarra. La sopa de cebolla, como nunca la he comido. La carne excepcional. Cruda o cocinada, dá lo mismo. Un steak-tartar preparado en tu presencia, me supo a poco y de los postres nada que decir tampoco. Nota más que notable.
La Coupole es otro de los sitios a recomendar, incluso sus menús de precio cerrado (para turistas en terraza) no desmerecen en absoluto. Dentro la cosa cambia a mejor, pero también son otros precios más altos con exquisiteces de las que hacen época.
Enfín, mucho y variado aunque hay que tener mucho cuidado con los horarios porque te puedes quedar sin comer o tener que comerte una hambjurguesa de mala manera.



No hay comentarios:
Publicar un comentario