lunes, 18 de julio de 2011

Croacia

Nos adentramos en Croacia por una puerta poco explotada y desde Trieste, la ciudad italiana testigo de muchas escaramuzas entre austriacos e italianos desde 1382 hasta el final de la I Guerra Mundial. Convertida en el puerto imposible del Imperio Austro-Hungaro, fue objeto de importantes inversiones llegadas de allí y por ello muestra una simpar belleza. Tuvimos que atravesar primero un palmo de Slovenia, que también cuenta con salida al mar, por extraño que parezca, pequeñas poblaciones costeras como Piran o Koper en la zona denominada Capodistria señalaban a las claras una diferenciación importante respecto a Croacia. Bastaba con ver el estado de las carreteras.

Precisamente, por carreteras poco transitadas nos adentramos en la península de Istria y en su costa, enfrentada a Venecia en el golfo de su mismo nombre, en el que fueron sus dueños.

Croacia es un país pobre que se prepara a ingresar en la Comunidad Europea en el 2013 y estuvo inmerso en el conflicto yugoeslavo del que aún queda algún vestigio.

El mar Adriático se deja ver aquí con total mansedumbre y muestra unas aguas cristalinas, tan bonitas como sugerentes, para zambullirse en ellas.

Pasamos el dia en Porec, una población de la costa que ofrece las influencias de la


próxima Italia. Construcciones de arcos ojivales, calles empedradas, importantes monumentos religiosos como la basílica de San Eufrasio. (Sig.VI)


Sus gentes muy acogedoras y el paisaje espectacular y poco desgastado.


La erosión kárstica de sus suelos ha dado lugar a formaciones caprichosas en las que el agua tiene un papel protagonista y eso en todo este minúsculo país plagado de parques naturales de formidable belleza.

Perlas por descubrir de nuestra vieja Europa.


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